El pecho y algo más

February 3, 2018

Las cosas no salieron como queríamos. Los jugadores no jugaron como debían. Honduras cayó derrotada ante la Brasil de Neymar por una cantidad de goles que no me ajusta una mano para contarlos.

 

Las redes sociales están inundadas de comentarios a raíz del partido: “Palacios fuera de la Selección”, “Qué falta de honor pedir la camisa después de la goleada” o hay otros que no están de acuerdo y escriben mensajes de aliento. Lo único cierto es que no hay una verdad absoluta; ni la que yo estoy escribiendo en este post, ni la que vos ponés en tu status. Cada quien aprecia diferente y entiende diferente el fútbol y la vida. Eso es lo bonito de todo esto. Si todos pensáramos y actuáramos igual, ¿qué gracia tendría levantarse todos los días?

 

Claramente el error de Palacios derrumbó el ímpetu con el que salieron a la cancha sus compañeros. Pienso en las charlas de Pinto y en lo que seguro les dijo a sus jugadores durante toda la semana, pienso qué habrá sentido él al ver truncada su estrategia desde el segundo 20 del partido. También pienso en qué habrá sentido Palacios y en la impotencia de sus compañeros. Nadie quiere fallar, ni nadie se va a sentir tranquilo después de fallar así, créanme. Entonces es cuando es importante el nivel de madurez de los jugadores para aceptar su error, analizarlo y dejarlo atrás. Palacios está convocado para la Selección Mayor y espero de todo corazón que levante su nivel, Honduras necesita una defensa sólida ante sus otras flaquencias.

 

El error ya está, ya pasó. Nuestra Selección Olímpica aún puede optar a una medalla y eso es lo importante, porque Honduras jamás ha conseguido estar en el podio en las disciplinas que ha participado a lo largo de los años en los JJOO, y ahora hay un 50% de probabilidad que lo consigan. Algo que me llama grandemente la atención de este equipo es su unidad, cohesión y compañerismo. Después de ver muchísimos videos de cómo le cantan a Dios antes de los partidos y cómo le dedican sus goles, de cómo ellos se abrazan al anotarlos, no me queda duda que Honduras se levantará y brillará el sábado.

 

Los ánimos se esfumaron en un chasquido de dedos, pero de la misma manera que se fueron deben regresar. Los muchachos deben levantar cabeza, olvidar este desastroso partido, aprender de los errores cometidos, soñar con la de bronce y divertirse. Así de sencillo. El fútbol es para gozarlo y pasarla bien, y el sábado habrá una nueva oportunidad para que lo puedan hacer. No es un fracaso ni mucho menos haber perdido hoy, y no es conformismo decirlo, es la realidad. Honduras no retrocedió en estos Juegos Olímpicos, dio un gran paso y a partir de ahora la barra estará más alta para las siguientes generaciones; ellos aspirarán a llegar a la instancia que llegó “la Selección Olímpica de Rio 2016”.

 

Solo me queda decir algo: ¡pongan el pecho durante los 90 minutos… el pecho y los goles! Buba…poné la cara si es necesario, pero esa meta tiene que quedar en cero. En ese mismo pecho colgará el bronce que traerán a casa, y aquí será bien recibido. Mañana este será tema olvidado, de aquí al fin de semana ocurrirán muchísimas cosas más de qué hablar en el país. Algo que tengo muy claro es que el sábado repetiré outfit: la camisa de la H, jeans y mis tennis. ¡El sábado es el día! La bandera más bonita del mundo debe alzarse en el Maracaná junto a la de Brasil y Alemania. La bandera que es un lampo de cielo, que tiene un bloque de nieve cruzado y cinco estrellas azules se merece el bronce, se merece que sus hijos la hondeen por todo lo alto. ¡Esta bandera se merece el cielo! ¡Vamos Honduras, vamos que vamos!

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